Y por la crudeza de algunos de sus momentos ya ha provocado al menos tres desmayos y un ataque de nervios durante su proyección en el pasado Festival Internacional de Cine de Toronto.
Protagonizada por James Franco, que también tendremos oportunidad de ver en Come, reza, ama, junto a Julia Roberts y Javier Bardem, cuenta la historia del alpinista americano Aron Ralston. El joven quedó atrapado por una roca durante casi cinco días en un remoto cañón del sureste de Utah en mayo de 2003. Para liberarse decidió amputarse su propio brazo derecho.
La dureza de las imágenes obligó a intervenir a los servicios de urgencia médicos. “Se podía ver claramente a la gente en estado de shock, luchando por permanecer en sus asientos e intentando superar la intensidad de lo que estaba pasando enfrente de ellos”, según explica el crítico John H. Foote en la web TheWrap, sobre todo en las escenas más sangrientas que muestran con el máximo realismo la drástica medida que tomó Aaron Ralston.
El mismo cronista valora que esta impactante secuencia no es gratuita. “La película necesita esta secuencia”, asegura, porque permite comprender la tremenda decisión que debió de tomar su protagonista ante la más terrible de las circunstancias.


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